La herboristería utiliza las propiedades curativas de las plantas para restablecer el equilibrio y el bienestar psicofísico del cuerpo humano. Es una práctica muy antigua, anterior al nacimiento de la medicina oficial. Sus orígenes pueden rastrearse en el uso que durante siglos los hombres han hecho de plantas y hierbas para curar algunos trastornos o como analgésicos.
La acción terapéutica de los preparados a base de hierbas se debe a sus principios activos, que tienen una alta especificidad contra ciertas enfermedades, pero al mismo tiempo no provocan efectos secundarios o secuelas. Gracias a sus propiedades beneficiosas, las plantas medicinales son útiles para tratar muchos problemas de salud. La herboristería se ha utilizado durante siglos para tratar una variedad de trastornos, incluyendo la ansiedad y el insomnio, y sigue siendo popular hoy en día, especialmente tras el reciente aumento de interés en las alternativas naturopáticas a las opciones farmacéuticas.
Las hierbas utilizadas en herboristería suelen derivar de plantas que han demostrado, a través de la investigación o los documentos históricos, tener propiedades medicinales. Las más comunes utilizadas hoy en día son:
- raíz de jengibre para las náuseas;
- flores de manzanilla para aliviar el estrés;
- equinácea para el resfriado;
- hierba de San Juan para la depresión;
- ginkgo biloba para fortalecer la memoria.
Los productos de herboristería no están reconocidos como medicamentos y por este motivo se venden en farmacias y parafarmacias sin la necesidad de receta médica. Se trata a menudo de preparados obtenidos por infusión o maceración en agua de raíces, cortezas, hojas, flores o frutos. Aunque basados en sustancias vegetales y naturales, los productos de herboristería deben usarse con precaución porque pueden causar efectos secundarios, intolerancias y alergias.
Entre los productos a base de hierbas hoy en día, sin embargo, no solo encontramos preparados para infusiones o tisanas. Podemos encontrar productos a base de extractos de plantas en forma de:
- cápsulas, que son fáciles de tomar y transportar;
- comprimidos, que son muy fáciles de tomar y transportar y además tienen una larga vida útil;
- jugos o gotas concentrados, que son muy prácticos porque tienen una cantidad de principio activo más concentrada que el jugo natural;
- cremas y pomadas, que ayudan a tratar afecciones tópicas como las dermatitis;
- aceites y ungüentos para usar en la piel.
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